Venezuela. “Hay una izquierda cómplice en el golpe contra Maduro”. Entrevista a prof. L.Vasapollo

 

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Entrevista a Luciano Vasapollo. Economista y militante de la Rete dei Comunisti, que desde hace años sigue de cerca los asuntos políticos y económicos de Latinoamérica.
Le hemos solicitado a Luciano Vasapollo que comente una entrevista sobre la situación venezolana aparecida en Il Manifesto que nos ha llamado negativamente la atención. Tanto en los argumentos como en los presupuestos de dicha entrevista al sociólogo Emiliano Teran Mantovani, hemos podido captar el fantasma de la subalternidad de la izquierda en Europa respecto a la campaña de legitimación del golpe y de deslegitimación del gobierno bolivariano de Maduro. Un mal síntoma que merece una réplica debidamente calibrada.

Previsible como una tormenta otoñal, tampoco Il Manifesto se ha distanciado del coro “a la izquierda contra Maduro”. El sábado 2 de febrero ha publicado una entrevista sobre Venezuela a Emiliano Teran Mantovani, de la Universidad de Barcelona y sociólogo de la universidad venezolana, exponente de una izquierda ecologista e indigenista muy europea. En esta entrevista se exponen apreciaciones graves contra el gobierno de Maduro. ¿A qué responde esta actitud?

Por lo que se refiere al papel y a la responsabilidad de la “izquierda italiana”, de los partidos y de los medios de comunicación, incluido Il Manifesto, no caben dudas en ver de nuevo una subalternidad ante la preparación de una nueva “guerra humanitaria” al servicio de una cada vez más cínico e inhumano capitalismo.

A la izquierda eurocéntrica y colonizadora no le interesan ya las inversiones sociales, ni en sanidad, ni en educación, en vivienda o en las políticas públicas de los recursos que han caracterizado a Maduro y a Venezuela o las revoluciones y los procesos progresistas en América Latina, sino que humilla ante la lógica de las democracias occidentales. En estas prevalece la búsqueda de beneficios y la propiedad privada, las únicas inversiones ante las cuales no se levanta jamás la voz son las de carácter militar. Veo, cada vez más una izquierda eurocéntrica y cada vez más filo-imperialista, con partidos y prensa alineados a favor de la enésima guerra humanitaria, el oxímoron y la ambigüedad que hemos visto actuar durante estos últimos veinte años. Hablan de unidad de la izquierda, tal vez para ir juntos a las elecciones europeas, pero después incluso periódicos representativos de esta izquierda “colonialista” como Il Manifesto son incapaces de justificar que se ponga el derecho internacional patas arriba, aprovechando el discurso del llamado derecho humanitario para legitimar una posible invasión de Venezuela.

¿Cómo es posible que sólo el Santo Pontífice haya indicado el camino de la mediación y el diálogo?

Como laico y como marxista he de admitir que el Papa parece haberse convertido en la única instancia internacional y moral capaz de enfrentarse a la burguesía transnacional de las multinacionales de las armas y del petróleo. El único que alza la voz en defensa de la independencia de los pueblos, como ha hecho en el llamamiento al diálogo en Venezuela, pidiéndole también a la derecha que se declare y se exprese a favor del enfrentamiento democrático.

Las derechas venezolanas están heterodirigidas por Estados Unidos y por las multinacionales del petróleo. Y no desean el diálogo ni la paz. Quieren tomar el poder por la fuerza, como intentaron hacerlo varias veces desde 2002 en adelante en Venezuela y como han hecho repetidamente en toda Latinoamérica durante siglos. El colonialismo, inscrito en la doctrina Monroe, sigue determinando las decisiones del régimen de Washington sea quien sea el presidente de turno, pero desgraciadamente lo hace también con la Unión Europea. Las derechas no desean el diálogo o, mejor dicho, no pueden hacerlo porque Estados Unidos han de emplazar en Caracas un nuevo gobierno títere con la violencia o mediante un golpe di Estado.

El ataque llega desde el exterior y en el interior se sirve de personajes dispuestos a traicionar los intereses del propio país. El petróleo y el resto de las riquezas naturales de Venezuela son el móvil de lo que está sucediendo mediante una estrategia de desinformación e instrumentalización apoyada por los poderes mediáticos. En la base de los ataques a Venezuela -que están conducidos por una impresionante estrategia mistificadora de los mass media también en Italia – se encuentra la riqueza de las reservas petrolíferas de Venezuela que Chávez devolvió al pueblo venezolano substrayéndoselo a las multinacionales.

El Venezuela de Chávez y Maduro no ha invadido o bombardeado jamás a otros pueblos, no tiene bases militares distribuidas en todo el mundo, ni se ha constituido nunca en una amenaza contra ningún Estado.

La población venezolana se muestra, sin embargo, fragmentada en dos bloques sociales contrapuestos…

Por un lado, encontramos esa parte del pueblo que lucha por la conservación de sus propios derechos sociales apenas conquistados tras años de miseria y de liberalismo, que defiende la propia soberanía, que lucha por la propia Constitución, por la autodeterminación. En el otro, está el imperialismo más salvaje, las aristocracias transnacionales y el negocio de la guerra. A ellos se les encomiendan las expectativas de venganza y de revancha de la burguesía venezolana y de algunos sectores de las clases medias. En los barrios populares, la influencia de la derecha no es significativa. Cada cual tendrá que elegir.

En la entrevista a Il Manifesto, Teran Mantovani dice también cosas muy graves, como por ejemplo que la represión es hoy más fuerte que en los tiempos de la dictadura. ¿Es aceptable esta afirmación?

¿Pero de qué represión hablan? En Venezuela hay una democracia popular participativa de hombre y mujeres libres que han sido llamados a las urnas constantemente, tanto para elecciones como para referéndum. Hay, obviamente, dificultades; pero si faltan alimentos y medicinas es debido a la guerra económica, a la acaparación de bienes de primera necesidad y, ahora, a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea. Algunos sectores de la izquierda, personas sin escrúpulos ni humanidad que predica la unidad. ¿Una unidad basada en la guerra y en el derrocamiento de los gobiernos que no le agradan a Washington? Son los mismos que se manifiestan en Brasil, en Argentina y también en Venezuela, propugnando las mismas propuestas de la extrema derecha.

El gobierno de Maduro, según este señor, debería caer, pero “desde la izquierda”, por obra del pueblo y de los trabajadores, y por esta razón también se hace uso de la prensa de izquierdas. No oculto que cabe sospechar que, en lugar de problemas políticos, se trate de un problema relacionado con intereses y financiación. Algunos periódicos, en momentos cruciales y de transiciones, apoyan hipótesis vinculadas con los poderes fuertes, de las multinacionales e instituciones, y a menudo prosperan en la izquierda o emergen

El ataque a la autodeterminación de los pueblos, a la soberanía popular, hoy proviene -aparte de las fuerzas reaccionarias, de las multinacionales y de las entrañas de una feroz competencia interimperialista-, a menudo apoyada por los órganos de información de la izquierda. Es la misma historia que hemos visto sobre Yugoslavia, Irak, Libia y Siria. En algunos casos, con la excusa de la ayuda humanitaria -también respaldadas por algunas ONGs- se permite la entrada de alimentos que Venezuela, en cualquier caso, no necesitaría si el gobierno no fuera atacado y si las mercancías no fueran robados para ser desviadas al mercado negro, pero también de las armas. Esto sirve como una verdadera legitimación de la intervención externa, porque reconocer un canal humanitario significaría reconocer que hay partes en conflicto y aquí no hay ninguna; hay un presidente legítimo y, por otro lado, hay un usurpador requerido por Estados Unidos.

¿Cómo están actuando, en concreto, en lo relativo al intervencionismo “humanitario”?

Este es un pasaje muy significativo para comprender cómo el golpista reconocido por EE. UU. y sus vasallos ni siquiera cuenta con el apoyo de la oposición.

Las presiones que se le hacen a la gobernadora del estado de Táchira para emplazar los canales humanitarios son muy relevantes, ya que Táchira está en la frontera con Colombia y es la piedra angular de la intervención “humanitaria” que están planificando. Una demostración de cómo el objetivo de los Estados Unidos es el desmembramiento del país, con las habituales ONGs “humanitarias” para que actúen como avanzadilla.

La Unión Europea ha decidido reengancharse a la legitimación de un golpe de Estado en Venezuela. No hubo contradicciones entre los gobiernos de derecha, los centristas, los socialistas. España está entre los extremistas. Incluso Grecia y Portugal se han conformado. Después de Yugoslavia, Libia, Siria, pensábamos que lo habíamos visto todo y, sin embargo…

Entre los países que han adherido en la Unión Europea a la vergonzosa postura de España, Francia y Alemania, encontramos a Austria y a la mayoría de los países de Europa del Este que se llaman “soberanistas”, todos amigos de Salvini. Quisiera aclarar un punto: Venezuela será un hito político decisivo. Por una parte, se está a favor del multilateralismo, la soberanía de los pueblos, la autodeterminación y la búsqueda de un modelo de coexistencia pacífica entre naciones; Por otra parte, se está con el criminal imperialismo del neoliberalismo, con las guerras y con el 1% de la población mundial que hará padecer el hambre cada vez más en el resto del planeta.

La izquierda en Italia y en Europa ha de asumir esta responsabilidad. Si lo que se desea es una respuesta verdaderamente seria con la información, con la autodeterminación y con el respeto entre los pueblos, debemos responder a aquellos que piden la unidad de la izquierda, que ésta debe basarse en conceptos serios de democracia real y en un enfrentamiento frontal con la injerencia de los imperialistas en Venezuela y en otros países.

Pero, si Venezuela cae, es el final del proceso progresista iniciado hace veinte años en América Latina. ¿Qué está pasando?

Los principales medios de comunicación difunden fake news a redes unificadas para desestabilizar el país. Se trata así de convertir en aceptable para la opinión pública una eventual invasión militar de Venezuela por razones humanitarias. Una situación que hemos visto repetidas veces en los últimos años. El pueblo venezolano ha demostrado que está claro qué pasaría si en Caracas se derrocara al gobierno de Maduro y se lo supliera con este títere de Washington, un partidario del neoliberalismo más salvaje. Basta con volver la cabeza hacia la Argentina de Macri o el Brasil de Bolsonaro para verlo claramente: pobreza, hambre, desempleo creciente, supresión de políticas sociales. Todo acompañado por una fuerte represión. Para Venezuela sería el regreso a la llamada ‘larga noche neoliberal’ y a dramas como el ‘Caracazo’, todavía bien esculpidos en la mente de los venezolanos. Y también lo sería para el resto de Latinoamérica.

Los datos de la crisis económica y social en Venezuela, sin embargo, son indiscutibles. ¿Qué espacio real de maniobra tiene el gobierno de Maduro si logra rechazar nuevamente el intento de golpe?

Para poner fin a la subalternidad, a la sumisión al dominio imperialista, debe evitarse la dolarización de la economía. Las criptomonedas no vinculadas al dólar pueden ser el camino hacia la creación de sistemas monetarios alternativos. Si hay países no socialistas que van en esta dirección, es correcto intensificar las relaciones de Venezuela con Rusia, China e Irán. Ante el bloqueo de Estados Unidos, debes encontrar soluciones alternativas. El Petro debe ser liberado del dólar con una cesta de bienes de referencia, incluido el oro.

Mediante el Petro, mediante las Criptomonedas, Venezuela está trabajando para crear las condiciones para un sistema monetario alternativo en respuesta al dólar. No es sólo Venezuela la que está des-dolarizando. Hay un mundo entero que ya no quiere estar bajo el chantaje del dólar. Los Estados Unidos intentan someter a los países a través de la dictadura financiera del dólar, el Petro para Venezuela debe ser la herramienta para liberarse de los instrumentos de dominación imperial. Caracas no está sola. Algunos países están trabajando con Venezuela en esta dirección: están Turquía, Irán, Rusia y China. Cuando Caracas comenzó a trabajar para vincular el Petro no sólo al petróleo sino a una serie de productos en la que el oro juega un papel fundamental (Venezuela tiene enormes depósitos de oro), en mi opinión, la orden final del golpe de Estado tuvo su comienzo.

Para los escenarios futuros se puede decir una cosa: la primera fase del golpe ha fallado. El golpista, que se autoproclamó tras la orden transmitida por Twitter desde Estados Unidos, debería haber estado en el Palacio Presidencial desde hace dos semanas si hubiera tenido un mínimo de apoyo popular y de las fuerzas armadas. Pero las fuerzas armadas y los estratos populares están con el gobierno y se están compactando aún más.

Pronto podría haber dos millones de soldados y milicianos populares listos para luchar por su soberanía y su libertad en nombre de Bolívar y Hugo Chávez.

Pero Guaidò no parece tener el apoyo de toda la derecha…

La gobernadora del estado Táchira, Laidy Gómez -que es de la oposición, pero del partido Acción Democrática, más moderada que el violento extremismo de derecha de Voluntad Popular, al que pertenece el golpista Guaidó- ha declarado expresamente estar en contra de la intervención armada de Estados Unidos y sigue recibiendo fuertes presiones para que reconozca a los golpistas. Por el contrario, hasta ahora ha condenado la actitud del autoproclamado presidente interino Guaidò, quien en ocasión de una manifestación de la oposición en Caracas preguntó a los presentes si estaban dispuestos a afrontar una guerra civil para derrocar a Maduro y terminar con el Revolución Bolivariana. Sin embargo, me gustaría repetir un punto que es clave para mí: la línea divisoria de las aguas que representa Venezuela también marcará la vida política europea. Hay una verdadera lucha de clases en Venezuela que también tendrá repercusiones fuera del país.

Como hemos dicho, el golpista Guaidó a dos semanas del golpe, no solo no se encuentra aún en el Palacio Presidencial, sino que tiene un calado nulo en el país y en la oposición misma.

¿Pero en qué se basa el contraste entre la legitimidad de Maduro y las afirmaciones de los partidarios del golpe?

Como lo explicó bien el presidente Maduro, el ministro de Relaciones Exteriores Arreaza en la OEA y en la ONU -donde los planes de golpe de estado han fracasado estrepitosamente- y, en conferencia de prensa, en Venezuela, el golpe no tiene base legal, algo que entendería cualquier estudiante de primer año de Derecho. Esto lo han explicado todos los constitucionalistas más importantes de Venezuela: el intento de la oposición de justificar la usurpación de la función del Presidente en función de un supuesto vacío de poder carece de la más mínima base legal.

A las elecciones, absolutamente libres y transparentes, asistieron millones de venezolanos que también desafiaron al terrorismo de extrema derecha para que votara, dando una lección de democracia y civilización al mundo. Y, al final, Maduro triunfó con el 68% de los votos y, si queremos dejar una nota maliciosa, el porcentaje de participación con el que ha ganado ofrece un apoyo superior al obtenido por Trump, Macron, Piñera, Macri, es decir, los que hoy atacan a la soberanía de Venezuela.

La parte de la derecha que no quiso participar en las elecciones, Voluntad Popular del golpista Guaidó, ha optado por seguir quemando a la gente en las calles sólo porque son negros o chavistas, y éstas son las referencias “democráticas” de hoy para Occidente. Luego está el caso singular de Acción Democrática de Ramos Allup, más moderada, que inicialmente había adherido y luego se retiró por orden de Estados Unidos.

¿Pero esta historia de llevar a cabo nuevas elecciones de dónde sale?

Hay que recordar que las elecciones anticipadas fueron solicitadas por la oposición, pero el partido de la oposición que hoy es golpista, no pudo participar por la imposición de Washington, que les dijo que no participaran.

Zapatero acusó a la Unión Europea de absoluta hipocresía por haber dado por sentado irregularidades en elecciones que aún no se habían celebrado, así como por no querer participar como observadores, a pesar de la invitación formal del gobierno venezolano y, tras negarse, no reconocer el resultado porque parte de la oposición los había boicoteado por imposición de Estados Unidos, para que así se pudiera proseguir con la violencia, el golpismo y la guerra económica, trabajando para crear las condiciones para la próxima guerra de Estados Unidos.

Maduro ha obtenido más de 6 millones de votos en un proceso electoral libre, democrático y con un sistema electoral que la organización del expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, ha definido como el mejor del mundo. Rita Martufi y yo hemos estado presentes desde 1998 en todas las elecciones como observadores internacionales. En la última elección presidencial, que confirmó a Maduro para un nuevo mandato, representantes de la prensa del Vaticano y un exponente del Partido Demócrata estuvieron presentes con nosotros. Ellos también pudieron palpar la democracia absoluta del proceso electoral venezolano.

El decrépito grupo de Lima, después de haber sido humillado y derrotado por la diplomacia bolivariana ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) a pesar de la actitud pro-golpista de su secretario Almagro, se ve obligado por los Estados Unidos a atacar la soberanía de Venezuela de manera totalmente ridícula. Estamos ante vasallos que intentan desesperadamente crear las condiciones adecuadas para satisfacer la agenda de Washington, es decir: derrocar al gobierno de Maduro e instalar un gobierno títere en Caracas.

Los principales medios de comunicación, entre los cuales ahora incluyo a los de la izquierda como Il Manifiesto, nos dicen que la situación es confusa. Entonces, ¿por qué una gran parte del pueblo venezolano sigue apoyando a la Revolución Bolivariana?

Según Teran Mantovani, la salida sería un referéndum constitucional y consultivo sobre los poderes de la República. Por curiosidad: desde la llegada de Chávez al gobierno (1998), ¿cuántos referendos se han realizado? ¿Y qué resultados dieron?

El presidente Nicolás Maduro Moros juró su cargo el 10 de enero ante el poder supremo constitucional previsto por la Constitución en los casos en que, como el actual, el Parlamento se encuentra en una situación de rebelión. Venezuela, un factor determinante e ignorado deliberadamente por aquellos medios que apoyan el golpe, es una república presidencial y el Presidente es elegido directamente por el pueblo. La posibilidad del vacío de poder no está prevista. El artículo 233 de la constitución, que la extrema derecha cita para respaldar este golpe de estado, habla del impedimento permanente del Presidente, no de un supuesto vacío de poder. La Constitución define estrictamente 5 casos de impedimento permanente: renuncia del Presidente, fallecimiento, sentencia del Tribunal Supremo que declare su destitución, declaración del Tribunal Supremo de su incapacidad física o mental, declaración de renuncia al cargo. Estos son los únicos casos en que se manifiesta la incapacidad permanente; la ley venezolana no prevé otros. Como se puede comprender fácilmente, no se da ninguno de ellos en este momento y resulta claro que lo que está en marcha es un golpe de estado. La decisión de Estados Unidos de forzar un golpe de estado o, en cualquier caso, un cambio traumático de un orden preestablecido, se debe a que la Constitución de Venezuela, que ha nacionalizado y le ha devuelto los recursos naturales al pueblo, debe ser aniquilada.

Parte de la derecha venezolana, la que está más vinculada al terrorismo y es responsable de decenas de muertes durante los dos intentos de golpe de estado de 2014 y 2017 conocidos como Guarimbas, sólo tiene la estrategia del golpe en su agenda. Después de años de negociaciones en Santo Domingo, en febrero de 2018, en las negociaciones entre el Gobierno y las diversas facciones de la derecha -con la mediación del ex presidente del gobierno español Zapatero, entre otros- finalmente se llegó a un acuerdo que estipulaba el fin, por parte de la derecha, de la rebelión del Parlamento contra los otros 4 poderes estatales y las elecciones presidenciales anticipadas. Estas fueron solicitadas -y quiero que este punto sea claro y reiterado enérgicamente- por parte de la oposición, pero una llamada telefónica al jefe de la delegación de la derecha de Colombia por parte de Tillerson, entonces Secretario de Estado de los EE. UU. impidió la firma de un documento al que habían dado el visto bueno un minuto antes. Las derechas estaban de acuerdo con el plan de reconciliación nacional, estaban a punto de firmar, pero no pudieron porque una llamada telefónica desde Bogotá del Secretario de Estado de los Estados Unidos lo impidió.

En la izquierda italiana y europea, muchos admiten que la oposición contra Maduro está en manos de grupos radicales de derecha, vinculados al gobierno de los Estados Unidos y a los peores gobiernos reaccionarios de Latinoamérica. Si esto es cierto, ¿es aceptable la equidistancia entre el gobierno bolivariano y sus adversarios?

La Venezuela chavista y bolivariana es víctima de una campaña mediática sin precedentes que, a través de fake news, prepara el terreno para una invasión humanitaria de un estado soberano a fin de recuperar el control de sus extraordinarios recursos minerales y petrolíferos. Pero el primer elemento que salta a la vista en Venezuela es que el bloque popular y chavista se está preparando bien para la reacción, como siempre lo ha hecho en estos meses de guerra económica y psicológica. Es en la Asamblea Constituyente donde se realiza la representación social de todas las clases del país, con mujeres discapacitadas, trabajadoras, campesinas, indígenas, comunidades LGBT, es ésta la democracia popular.

Debemos tener claro lo que puede pasar en Venezuela. Otra guerra criminal de los Estados Unidos no sería un conflicto regional con Colombia, Brasil y otros países que claramente vivirían las consecuencias en sus propias carnes. No solo traería el Medio Oriente a América Latina. El riesgo es una guerra mundial con Rusia, China, India y otros países que se opondrían al unilateralismo norteamericano. Se dan las condiciones para una nueva guerra mundial. Los partidos que de derecha a derecha -desde Pd hasta la Lega para entendernos- ¿han entendido lo que significa alentar los vientos de guerra?

Abordemos ahora esta anomalía del gobierno italiano en comparación con el resto de los gobiernos de la Unión Europea. Es la primera vez que Italia va a contracorriente. En realidad, es una novedad a la que no estábamos acostumbrados. ¿Qué piensas al respecto?

El servilismo de la Unión Europea es, en este sentido, más vergonzoso que la actitud de Estados Unidos. El resto del mundo ha entendido la brutalidad estadounidense, pero la UE, por alguna razón misteriosa, aún puede pasar como un área inocente respetuosa con los derechos humanos, cuando, en realidad, entre guerras y sanciones, es responsable de la muerte de cientos de miles de personas.

Hablando de la Unión Europea, el ultimátum dado por Bruselas al gobierno de Maduro es criminal. Gobiernos que ya no representan a su gente, basta pensar en Macron, que quiere imponer al gobierno legítimo de Venezuela que celebre elecciones. ¡Qué brutalidad, qué arrogancia, qué tristeza! ¿Hasta este punto ha llegado el servilismo hacia Estados Unidos? Por el contrario, Italia ha tomado una posición más digna y audaz.

La posición de la Lega di Salvini está en línea, no cabía la menor duda, con quienes desde la derecha fascista a la derecha liberal -es decir, de Fratelli d’Italia al PD- decidieron atacar la soberanía de Venezuela para llegar a la enésima guerra” humanitaria”. El gobierno italiano ha mostrado una vez más su doble alma, con Salvini decantado hacia lo peor del golpe y con el M5S que hasta ahora no se ha unido a las posiciones golpistas.

Está claro que será una batalla difícil, pero gracias al M5S, hemos de reconocerlo, éste es en cualquier caso un logro, porque sabemos muy bien que con un gobierno Renzi o un gobierno Gentiloni se habría quedado a la habitual altura del betún con Italia resignada en el frente de la línea del ultimátum. La apertura de una mediación junto con Uruguay y México es una posición inteligente, que sirve para evitar una carnicería en la que, por el contrario, trabajan fuerzas políticas como Fratelli d’Italia, Pd, Lega y Forza Italia.

Como demuestran las encuestas, la opinión pública también ha pesado mucho, más consciente después de las decenas de guerras criminales de los últimos años; las personas ya se conocen a la perfección todo el “manual” planificado, empezando por la información, involucrada en primera instancia. Y las importantes iniciativas de nuestras organizaciones también han pesado, demostrando su apoyo al legítimo presidente Maduro en 6 ciudades con cientos y cientos de personas.

Como militante de la Rete dei Comunisti que ha estado siguiendo los movimientos y la dinámica política en América Latina durante décadas, ¿qué conclusiones le gustaría poner a disposición del debate en nuestro país?

Apelo a que por una vez respeten la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de un país. Por una vez, la Unión Europea promueve el diálogo y no sigue los planes criminales de Estados Unidos. Después de Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria, Ucrania… ¿cuántas muertes y cuánta sangre todavía quieren en su conciencia? Le diría esto a la izquierda colonialista y belicista europea, y diría que trabajen porque las derechas venezolanas vuelvan a sentarse en la mesa de negociaciones y el diálogo, según lo solicita y lo ha solicitado siempre el gobierno del presidente Maduro. No es aceptable una mediación que establezca como vínculo la repetición de las elecciones presidenciales; ésta es mi opinión.

Aprovecho la entrevista para lanzar un llamamiento para que todas las auténticas fuerzas democráticas, pacifistas y antiimperialistas de nuestro país apoyen estos esfuerzos y se movilicen para que Italia no adhiera a las decisiones de los sectores más agresivos y serviles del imperialismo estadounidense y europeo.

Rino Condemi por Contropiano

Tráduccion por Fernando Martínez

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